A la hora en que el silencio se expande
yo me extiendo sobre mi mesa,
como un gato gordo y aburrido.
Ocupo cada accidente, cada hueco en ella.
Lanzo bolas de papel a los fantasmas que me pretenden.
Soy el pequeño rey de un reino diminuto
donde las espirales no giran.
Espero el paso de un tropel de caballos
para echarme a sus pies.

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